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Hasta el siglo pasado los psicólogos creían que el lenguaje servía simplemente para comunicar lo que pensamos, pero los lingüistas han descubierto que la lengua afecta la manera en que piensas.

Descubre cómo tu idioma cambia tu forma de pensar.

¿Cómo se pensaba que funcionaba el lenguaje?

A mediados del Siglo XX, el lingüista americano, Noam Chomsky, se encargó de formalizar la Lingüística como una ciencia con su teoría de la Gramática Generativa.

En esta teoría, Chomsky propuso que existía un “módulo” en el cerebro en el cual se traducían las ideas en lenguaje para poder expresarlas.

Lingüistas cognitivos

Un par de décadas más tarde, un grupo de alumnos suyos desarrollaron una teoría contraria en la que el lenguaje no estaba separado de las ideas, sino que las ideas se conformaban de lenguaje y otras percepciones.

Esto quiere decir que entre más palabras conozca una persona, más conceptos puede entender. Y, también, que personas con diferentes lenguas piensan diferente.

Evidencia

Esta última teoría fue muy radical en su momento, pero a lo largo de los años, los investigadores han logrado encontrar evidencia para apoyarla.

Idiomas sin “izquierda” ni “derecha”

En los idiomas más hablados usamos la orientación de algún objeto para expresar ubicación. Por ejemplo, puedo decir que estoy a la derecha de la barra. En esta forma de pensar, estamos usando un cuerpo como punto de referencia orientado frente a la barra.

Pero no en todos los idiomas es posible ubicarse de esta manera. En el idioma Guugu Yimithirr no se usa este sistema de puntos de referencia. En su lugar, se usan los puntos cardinales (“estoy al sur de la barra”). Para ellos no existen las piernas derechas e izquierdas, sino que la misma pierna puede ser la pierna oeste dependiendo de hacia dónde estamos orientados (vínculo en inglés).

Para los Aymara el futuro está detrás de nosotros y para los chinos, debajo

En el idioma Aymara de Perú, no se dice que el futuro está frente a nosotros, sino que está detrás. La lógica detrás de esta forma de pensar es que no podemos ver el futuro y sí el pasado, como no podemos ver para atrás.

En entrevistas grabadas, las personas hablando este idioma gesticulaban hacia atrás hablando del futuro y hacia adelante hablando del pasado, sugiriendo que es así como conceptualizan el tiempo (vínculo en inglés).

De una manera similar, las personas que hablan mandarín como primer idioma ordenan el paso del tiempo de arriba hacia abajo (vínculo en inglés). Por ejemplo, en mandarín se dice “la semana de abajo”, en lugar de “la próxima semana”.

Conclusión

Éstos son sólo algunos de los ejemplos de experimentos que muestran cómo tu idioma cambia tu forma de pensar, pero existen mucho más.

Aunque no parece tener mucha importancia si pensamos en el futuro delante o detrás de nosotros, estos ejemplos son simbólicos para entender que la forma en la que hablamos determina la forma en la que pensamos.

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